martes, 30 de julio de 2013

¡No quiero tu ayuda!

Me veo en la obligación de escribir este post mostrando mi indignación hacia las personas que llevan las protectoras de animales de cualquier ciudad de este país. Porque estoy segura de que este suceso ocurriría en cualquier protectora llenas, no solo de cientos de animales, sino también de antitaurinos.

Me parece indignante que una protectora de animales, las cuales están constantemente pidiendo ayuda, dinero, casas de acogida, voluntariado... rechacen la ayuda de una persona sólo porque sea taurina. Pero vamos a ver, ¿acaso al animal al que queremos darle de comer le importa quién seamos? ¿Es que a un perro le importa cómo sea esa persona que le va a dar de comer, a pasear, a darle cariño? De verdad, no entiendo en qué piensa esta gente. Piden ayuda, se la damos y la rechazan.

Hablo de esto porque una persona, aficionada a los Toros, quiso ayudar a la protectora de animales de Málaga, pero se ve que le dijeron que no, solo por ser taurina. Vale, no importa que los perros y los gatos se estén muriendo de hambre, como somos taurinos no quieren la imprescindible ayuda. Y siempre pagan los pobres animales que no tienen la culpa de nada. Ellos no discriminan a nadie, pero el ser humano sí. Esto ya es increíble. Somos unos apestados ¿Qué es este desprecio? ¿Acaso esas personas no conocen a gente taurina, no tienen amigos taurinos y saben cómo son? Yo tengo una amiga antitaurina y nos llevamos muy bien, es de mis mejores amigas, y las dos queremos a los animales y no nos despreciamos porque una sea taurina y otra antitaurina. Hay cosas que no entiendo. La exageración, el fanatismo, la idiotez llega a un punto muy extremo.

Y es que esto me pasó a mí también. Yo quise ayudar en la protectora de animales de Albacete, que por cierto ayudo con una pequeña cuota mensual por un perro que apadriné, que ya se llevaron, pero sigo pagando para ayudar en la medida de lo posible a esos animales. Una vez hablé con una chica voluntaria por Facebook y le dije que tenía pensado ser voluntaria. Me dijo que se hacía una entrevista previa para ver cómo son las personas con las que trabajan. Me preguntó que si era taurina, porque había visto en mi twitter que me gustaban los Toros, y le dije que sí. Entonces me dijo que los taurinos no pueden ser voluntarios. No lo entiendo de verdad. ¿Es que todas las personas de allí son antitaurinas veganas? Lo dudo. Seguro que gran parte de esa gente se alimenta de animales.

Les das ayuda y la rechazan. De verdad, ojalá tuviese sitio, un campo de mi propiedad para tener lugar para animales abandonados. Y si alguien me quiere ayudar, aceptaría su ayuda, sea taurino o antitaurino.

viernes, 12 de julio de 2013

Por la afición y por el Toro das tu vida

Para mi ser figura del toreo es algo más que acumular Puertas Grandes y orejas o rabos. Es algo más que un número. Para mi una figura tiene que llegar al alma del público que se sienta en el tendido. Una figura torea aunque tenga la pierna sangrante. Una figura atiende a sus seguidores y les da lo que piden. A una figura se le llama triunfador de la tarde, aunque no haya salido por la Puerta Grande.

Para mi Iván Fandiño es una figura del toreo aunque algunos no lo consideran así. Yo no veo el toreo con ojos expertos, al contrario, pero se cuando un torero me gusta, se cuando me llega al alma. Se cuando Toro y torero se funden en uno y conquistan los corazones de la afición

Veo su seriedad y concentración antes de pisar la arena. Pensando en el triunfo, en el Toro y en la afición. Ayer lo vi con deseos de conquistar la Puerta Grande de Pamplona, ciudad que cada mañana tiene al Toro en las calles. Difícil compromiso ante un público diferente. Con peñas que van a divertirse en vez de a emocionarse, que cantan canciones alejadas de aquello que conocemos como pasodoble y que suele resonar en los cosos taurinos. Llegan con sus meriendas en las que parece que se va a celebrar un banquete de la antigua Roma. Hay diversión en los tendidos donde la linterna de Apolo brilla con intensidad. Pero también más seriedad en los tendidos donde la linterna está apagada.

Pero nada de esto importa para nuestro torero. Él, centrado en su labor, observa cómo el morlaco hace su aparición. Dioses del Olimpo encarnados en seres mortales. Toro y torero frente a frente. El hombre se entrega y lo da todo. Expone su vida para lograr el arte. Y al darlo todo es cuando puede suceder la desgracia. Aquellos que no se exponen no tienen problema, pero los que sí, saben que su vida puede acabar. Aun así lo hacen. Por ellos mismos, por su afición, por el Toro. Y así es Iván Fandiño. Torero de verdad.

Héroe del siglo XXI, valiente guerrero, don Juan de nuestra época, conquistador de corazones, pintor del viento, bailarín de la muerte, leyenda. Compañero, enemigo, rival y amigo del Toro bravo. Torea con verdad, pureza y entrega. Torea con riesgo y valor, honor y lealtad. 

Él es torero. Él es figura.

Por ello puedo gritar orgullosa: Soy Fandiñista

FOTO: Fran Jiménez @FJimenez92