viernes, 3 de febrero de 2017

Carmen y Faldera

Carmen es una vaca adulta, de esas que llamamos lecheras. Hace dos años fue rescatada del abandono por una asociación animalista y de ahí un santuario de animales se hizo cargo de ella. Aquí cuentan su historia. Dicen que los dueños de la finca donde se encontraba dejaron de pagar a los trabajadores y abandonaron a los animales que quedaban allí. No puede faltar en el vídeo del rescate que muestren que hay una plaza de tientas en la finca. Puede que los propietarios fueran taurinos. Quizá tenían la intención de crear una ganadería. Y quizá descubrieron que no es tan fácil. Que es un negocio bastante ruinoso. O quizá tenían una ganadería desde hace tiempo que fue decayendo, lo que condujo a no tener dinero para los que trabajaban ahí y para alimentar a sus animales. Y, ¿qué hacer en ese caso? Unos tratan de salir adelante, otros venden, otros abandonan todo.

A Carmen le tocó el abandono. Porque un animal doméstico, que depende del ser humano para vivir (alimentación y atención veterinaria), no puede sobrevivir sólo en estado de libertad.
A Carmen la rescataron y fue a un santuario donde allí los animales no serán destinados a consumo humano y vivirán hasta que mueran de viejos.
Hace un par de días nos enteramos de que a Carmen se le hizo la temida prueba de la tuberculosis bovina. Si da positivo, se les obliga a los propietarios a mandar al animal al matadero. Si es un falso positivo, se les obliga a los propietarios a mandar al animal al matadero. Segundas pruebas que den negativo no valen. Si se niegan multa.
Pronto los fundadores del santuario hicieron un vídeo en el que se mostraban destrozados por la noticia de que iban a matar a su vaca Carmen. Llorando de rabia e impotencia pedían en Facebook que firmaran la petición virtual que habían creado para que no mataran a Carmen. Al día siguiente acudieron a la administración correspondiente con su abogada para evitar esto. Y lo consiguieron. Carmen tenía su propio expediente, con su nombre. Era un caso especial. Era considerada un animal de compañía y no un animal que iba ser destinado al consumo. Esas más de 60.000 firmas que consiguieron en un día no hicieron falta.

Faldera era una vaca brava. Tenía 21 años y vivió toda su vida en el campo. Murió de vieja. Su casa era la ganadería Familia Polo Sáiz, de procedencia Marqués de Domecq. Sobre ella no hay que hablar ni de rescates ni de abandonos. A ella sólo la conocieron sus ganaderos. Los que la vieron nacer, los que la criaron, alimentaron y curaron. Los que estuvieron con ella cuando murió y los que la recordarán siempre. Faldera tuvo suerte. Ella pasó todas las pruebas de tuberculosis bovina, porque sino, no habría llegado a vivir 21 años y la habrían sacrificado en el matadero.
Pero muchas otras vacas bravas no tienen esa suerte.

Imagina que tienes 50 vacas y 30 dan positivo en la primera prueba de tuberculosis. 30 que te obligan a llevar al matadero. Les hacen una segunda prueba y dan negativo. Da igual. Al matadero. ¿Si están enfermas su carne se va a consumir? ¿Comemos animales enfermos? Y te quedan 20 vacas. Ahora saca adelante tu ganadería con tus 20 vacas.

Diferenciemos ganadería de manso con ganadería de bravo. Como dice el ganadero Leopoldo de la Maza: "A una ganadería de manso le matan carne. A una de bravo le matan genética. Algo irrecuperable".

Las protestas de ganaderos no surten efecto cuando tratan de cambiar esa ley que mata animales sanos. Se han eliminado ganaderías enteras, con una riqueza genética única que jamás podrá ser recuperada.

Las protestas de animalistas por una vaca enseguida se escuchan y se les pone solución. No quieren que su vaca se considere animal de consumo, porque no lo es. Luchan por ella y por que los otros toros y vacas que viven en su santuario sean igualmente considerados animales de compañía y no les pase lo mismo. Luchan por los suyos. Y, ¿quién lucha por el resto de toros y vacas que habitan en España? ¿Qué hay de los que viven en explotaciones ganaderas (unas extensivas, otras intensivas)? ¿Por qué no han intentado cambiar esa ley de la tuberculosis bovina para todos los animales y sólo se han centrado en los suyos? Claro, ese es problema de los ganaderos.

La gente no es consciente de lo que es una ganadería de toros bravos. La Administración las consideran similar, o incluso de menor importancia, a una ganadería de mansos. La Unión Europea no valora, ni creo que conozca, lo que es una ganadería de toros bravos. Y por supuesto, si acuden los animalistas aludiendo que se subvencionan las corridas de toros con dinero europeo (algo completamente falso), la UE les hace caso y se eliminan esas subvenciones, que en realidad van a la ganadería, a todo tipo de ganaderías. Pero sólo se quitan las que van al ganado bravo. El que mejor vive, al que mejor se le trata, al que más se admira. Y el repudiado por los que se erigen sus defensores.

No me quiero imaginar lo que pasaría con ellos si de verdad se llegan a prohibir las corridas de toros por completo. ¿Pasarán a ser ganado destinado a consumo humano como tantos otros? ¿Les harán esos parques naturales, esos idílicos santuarios para que vivan sus vidas en paz? ¿Los dejarán en libertad para que se las apañen, como ese grupo de toros y vacas que malviven en la llamada Isla de los Toros, ignorados por gobernantes y animalistas? ¿Serán enviados al matadero porque molestan o a ser castrados para que no sigan reproduciéndose? Me gustaría que los que abogan por la abolición de la tauromaquia dieran soluciones para los toros y las vacas. Que no se quedaran solo en el "Hay que prohibir". Es muy fácil hablar de lo que sería ideal, pero no es tan fácil llevarlo a cabo. Menos cuando nos vienen demostrando que no se hace nada por esos toros que ni siquiera serán destinados a festejos taurinos.

Faldera

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